Historia del pimpón
Hoy es deporte olímpico y tiene estrellas que llenan pabellones. Empezó como un juego de sobremesa con libros como red. Te lo contamos al revés: de lo último a lo primero.
La era moderna
2026. Félix Lebrun sube al número 2 del mundo y gana el Grand Smash de Europa, en Suecia, el equivalente a un Grand Slam: el primer francés que lo consigue.
2024. Juegos de París. El chino Fan Zhendong se proclama campeón olímpico individual. Pero el pabellón vibra con los hermanos Lebrun: Félix, con 17 años, gana el bronce individual tras ganar 4-0 al brasileño Hugo Calderano, y otro bronce por equipos con su hermano Alexis, la primera medalla olímpica de Francia en esa prueba.


2021. Arranca el circuito profesional World Table Tennis (WTT), que en 2022 estrena sus Grand Smash, los torneos grandes del calendario. Y desde el 1 de octubre las gomas pueden ser azules, verdes, violetas o rosas, no solo rojas: una cara sigue siendo negra.
2016 y 2021. Ma Long gana el oro olímpico individual en Río 2016 y en Tokio 2020 (celebrados en 2021). Para muchos, el mejor jugador de la historia.

2014. Adiós al celuloide: la pelota pasa a ser de plástico.
2008. Se prohíben las colas rápidas, que los jugadores usaban para pegar las gomas y ganar velocidad.
2000-2002. Tres cambios para que el tenis de mesa se vea mejor por televisión: la pelota crece de 38 a 40 mm (2000) para que los puntos duren más; los juegos pasan de 21 a 11 tantos (2001), y el saque tiene que verse siempre, sin esconder la pelota con el cuerpo (2002).
En esos años, el alemán Timo Boll se convierte en la gran referencia europea: número uno del mundo en varias etapas durante dos décadas.

El siglo de los campeones
1992. Juegos de Barcelona. El sueco Jan-Ove Waldner, «el Mozart del tenis de mesa», gana el oro olímpico individual. Fue campeón del mundo en 1989 y en 1997. En categoría femenina reina la china Deng Yaping: con apenas 1,50 m, gana el individual y el dobles en Barcelona 92 y repite los dos oros en Atlanta 96. Cuatro oros olímpicos.


1988. El tenis de mesa debuta como deporte olímpico en los Juegos de Seúl.
1971. La diplomacia del ping-pong. Durante el Mundial de Nagoya, la selección de Estados Unidos es invitada a jugar en China. Uno de los protagonistas es Zhuang Zedong, tres veces campeón del mundo. Aquel viaje rompió el hielo entre los dos países y abrió el camino a la visita del presidente Nixon a Pekín en febrero de 1972.


1959. Rong Guotuan se convierte en el primer campeón del mundo chino. Desde los años sesenta, China será la gran potencia del tenis de mesa.

1952. La revolución de la esponja. El japonés Hiroji Satoh gana el Mundial con una pala cubierta de esponja, mucho más rápida y con más efecto. El material cambia el juego para siempre y Japón domina los años cincuenta, con figuras como Ichiro Ogimura, campeón del mundo en 1954 y 1956 y, años después, presidente de la Federación Internacional.



1926. Se funda la Federación Internacional (ITTF) y se juega en Londres el primer Campeonato del Mundo. En las primeras décadas manda Hungría. Su gran figura es Victor Barna, cinco veces campeón del mundo individual.


Así empezó todo
1901. La casa británica de juegos J. Jaques & Son registra el nombre «Ping-Pong», por el sonido de la pelota al golpear la pala y la mesa, y vende juegos completos con palas, red y reglas. Por esa época llegan dos inventos decisivos: la pelota de celuloide, ligera y con buen bote, y la pala cubierta de goma con picos, que permite dar efecto. El juego se convierte en una moda.

Como «ping-pong» era una marca registrada, el deporte organizado adoptó el nombre de tenis de mesa. En la calle, aquí, le seguimos llamando pimpón.
Finales del siglo XIX. En la Inglaterra victoriana, las familias acomodadas improvisan un tenis en miniatura sobre la mesa del comedor: una hilera de libros hace de red, otros libros de palas y una bola de corcho o de goma rebota de un lado a otro. Le llaman whiff-whaff, gossima o table tennis.
Técnica: empuñaduras y golpes → Material: palas y gomas